Meditaciones de una ex escritora
No sé qué escribir. Una parte de mí nota que le falta eso, crear historias, ficticias o reales, en ordenador o papel… y la otra parte grita y hace que la primera se calle. Antes solía escribir, puede que mejor, puede que peor… pero solía hacerlo y quizá debería volver a ello.
Mucha gente escribe y la mayoría cree que es fácil. Cree que se trata de juntar palabras con algún sentido y ya está. Muchos de los que creen eso terminan publicando un libro, mediocre o basurilla, que vende más o menos (según las modas). Y la mayoría de los que escriben realmente bien, de los que saben tocarte algo en tu interior, jamás verán publicadas sus obras.
Hace unos años me rendí con ese sueño. Colgué la pluma. Y desde entonces no ha pasado un solo día sin que note que me falta algo. Estoy muy triste últimamente. Cierto que los motivos pueden ser diversos: mi Amante Onírico está muy lejos, la aventura de adentrarme en el mundo laboral ha sido un fracaso, no tengo fuerzas para terminar el máster… Pero esto dura demasiado tiempo… y es demasiado profundo para que sea sólo por eso.
Las letras se me dan bien. Quizá no sepa terminar una historia, o no tenga la constancia para hacerlo, pero se me da bien escriibr. O se me daba.
Ahora me dedico a las reseñas literarias de otros autores. Me encanta leer, pero creo que estoy matando una parte de mí. Creo que no puedo ser yo misma sin escribir y que hace mucho tiempo que cada vez se me pudre más el alma.
No quiero ser una más de tantas y tantas personas que sueñan con escribir. Gente que se cree única, que cree que lo que hace es valioso… cuando todo esas palabras de las que se sienten tan orgullosos, servirán para envolver el pescado, quizá no del día siguiente, pero sí algún tiempo más tarde.
Estoy especialmente pesimista hoy. Una conversación cortada a medias por culpa de la batería del móvil, un día nublado y una apatía general tienen la culpa. Lo disimulo bien, mucha gente ni lo nota… aunque me pregunto si, mirándome a los ojos, e ignorando esa sonrisa, real o fingida, que aparece automáticamente en mis labios, podrán intuir la verdad.
Meditaré si vuelvo a escribir o no, igual merece la pena y todo.
junio 12, 2010 a 9:21 am
Claramente tienes la necesidad de escribir, es algo que tenías ahí y que usabas cuando tenías que expresar cosas que ahora no puedes porque no lo haces y sientes el vacío. Así que mi consejo es volver a escribir, como ya te he dicho otras veces.
junio 13, 2010 a 3:03 pm
A ver, desesperada… ¿Cómo explicarte esto? Tú crees que lo que sientes es único, y, lamento decirte esto, no lo es. Yo he pasado por ello. De hecho sigo pasando por ello. Es vaguería, porque sino, ¿qué nos impediría hacer realidad no un sueño sino una necesidad? Hace tiempo acepté que no sería escritora, porque el mundo editorial es tan comercial que realmente da asco. Yo nací en el siglo equivocado, y tú, amiga mía, también. Imáginate en el siglo xVIII, o mejor, en el XIX, con esos vestidos de corsés apretados y bailes absurdos de sociedad. Seríamos las hermanas Brontë, cada una con su estilo, aunque muy similares (me pido la que escribió Cumbres Borrascosas, creo que fue Charlotte…, porque me encanta el personaje de la protagonista, tan salvaje…)
Escribes bien, y la cuestión no es ni publicar ni vivir de ello. La cuestión es comunicarse. De alguna manera. Y tú lo haces y lo consigues. Mírate, con dos blogs, el facebook y demás. El blog de las reseñas está genial, y lo creas o no, es otra manera de escribir. Por lo menos practicas.
Dejándolo lo único que consigues es sucumbir a la desidia. Y al final el brillo que posees se desvanece en la oscuridad. Sigue escribiendo, sigue reseñando, plasma tus dolores en el papel, o en la pantalla, y seguirás siendo escritora, aunque no publiques ni vivas de ello. No hace falta.
junio 13, 2010 a 5:32 pm
En la certeza reside el poder, sobre todo cuando es sobre nosotros mismos. Si sabes que es algo que necesitas y te ha falta, no le veo el por qué no, siempre habrá personas peores y mejores que uno, pero tu único y verdadero lector y crítico debe ser tu misma. Encuentra tu pasión y brillarás ahí, en lo que mas te gusta de ti.
Animo, y adelante, que esta vida es muy corta y una sola, para quedarse quieto.
junio 14, 2010 a 8:06 am
Dreamwalker: Sí, cierto… me lo has dicho muchas veces, pero una se tiene que dar cuenta de las cosas por sí misma…
Trescatorce: Es Emily la que escribió Cumbres Borrascosas, siempre te lías… y sí, nacimos en la época equivocada, pero bien que nos gustan los cacharritos electrónicos.
Calila: Lo que me ha gustado tu comentario… Muchas gracias, de corazón.
junio 14, 2010 a 7:59 pm
No pares de escribir. Sólo se aprende escribiendo mucho y leyendo el doble. No hay ningún truco para plasmar tus inquietudes en el papel. Luego eso no te da el hacerlo bien, pero por lo menos sirve de terapia para escribir sobre lo que quieres.
Mucho ánimo.
junio 15, 2010 a 8:06 am
Muchas gracias, Carlos. La verdad es que seguiré haciéndolo aunque sea sólo para mi. Este blog lleva demasiados años siendo testigo de mis aventuras y desventuras que me da penita dejarlo colgado. Si me animo, quizá me hago un tercer blog (el segundo es de crítica literaria) para subir relatos.
junio 17, 2010 a 1:35 pm
Pues sí que estabas “plof” y yo disfrutando por Madrid de la Feria. Ves, si al final teníamos que haber quedado.
En fin, Ole por tu hermana, a veces hace falta que una hermana nos diga cuatro cositas para “espabilarnos”. A seguir escribiendo. Hazle caso a Carlos que es editor ¡je,je!
junio 17, 2010 a 3:13 pm
Soy un pelín ciclotímica… así que estoy arriba, abajo… depende!! El tema este viene de largo, así que don’t worry!! Pero sí me hubiera gustado verte… como fue tan repentino no quise decirte nah
Pero para la próxima no te escapas!! (o yo, cuando suba para allá… jiji). Mi hermana… en fin… es una hermana, jaja!! Tú sabes como va esto.. Pero sí, unas cuantas verdades me soltó en un momento. Es mutuo, nos echamos la bronca la una a la otra, jaja!! Quiero escribir, el problema es que actualmente el tiempo para concentrarme escasea… pero tengo planeado abrir otro blog (sí, otrooo más xD) y dedicarlo a escribir cositas… ficción. ¡Gracias por pasarte!
junio 24, 2010 a 11:14 am
Siento contestar a esta entrada tan tarde, pero es que voy a ser tan breve que me da hasta vergüenza no tener más palabras cuando hablas de escribir. Sólo quería decirte: Siempre merece la pena.
junio 24, 2010 a 11:15 am
Ser breve no es malo, querida verborraica…
y ¡gracias!
junio 24, 2010 a 11:20 am
Eso de desangrarme en palabras me lo tomo como un halago… jajaja…
junio 24, 2010 a 11:22 am
Pues no lo hagas que a veces cuando quedamos no me dejas meter baza…
junio 24, 2010 a 11:26 am
Un Faty callada es mucho peor que una Faty habladora porque cuando me quedo en silencio vete a saber qué narices estoy maquinando en la cabeza…
junio 24, 2010 a 11:27 am
Yo quiero una Faty conversadora, no una Faty monologuista.
junio 24, 2010 a 11:36 am
Jajaja…
junio 24, 2010 a 11:37 am
Te imagino riéndote de medio lado, poniendo cara de “te voy a matar en cuanto tenga ocasión”.
junio 24, 2010 a 11:41 am
Jops! Siempre sonrío de medio lado, es una acción física involuntaria, un defecto de fabricación…
junio 24, 2010 a 11:42 am
Pero a veces das miedito… sobre todo con esa risa que le echas a veces a cierto… individuo… cuando hace una de las suyas.
junio 24, 2010 a 11:42 am
Es como lo de dar miedito en las fotos, no sé, es mi cara, no poso… Soy así de inquietante.
junio 24, 2010 a 11:44 am
Pero en persona no lo eres.
junio 24, 2010 a 11:51 am
Gracias!!!!!