Rectificar es de sabios

Porque las decisiones que tomamos no tienen porqué ser definitivas. Porque podemos cambiar de opinión. Porque no es una buena idea ponerse a pensar cosas cuando en las dos últimas noches juntas 9 horas de sueño (en total).

Por todo esto, y mucho más, tengo que pedir perdón por la última entrada que escribí. Perdón por varias cosas.

En primer lugar, a la persona de la que hablo, por decir que no sería capaz de hacer algo cuando me ha demostrado muchas veces lo contrario. Porque las cosas se hablan, y una vez habladas es cuando una se puede rayar (o no). Porque ha demostrado tener una paciencia y un saber estar digno de un Nobel (o quizá esto sea una reacción normal, mi única relación realmente seria y larga no es un ejemplo a seguir). Por ser tú, por existir y por aguantarme las rayadas. Lo siento. Aishiteru… aunque esto ya lo sabes.

En segundo lugar, pero no menos importante, quería pediros perdón a todos aquellos que me leéis, pero no comentáis. Estaba en un momento muy malo, mucho sueño y una sensación muy extraña (quizá a un paso de ver médicos calvos y bajitos…), y no debí decir esas cosas… Sobre todo quería pedir perdón a Rhea, que habitualmente sí entra en este blog y sí deja comentarios (aunque en las últimas entradas no lo hayas hecho).

De vez en cuando me tomo las cosas a la tremenda, tengo auténticos ataques de pánico y escribo para desahogarme… Al rato se me pasa y en fin.. queda ahí la prueba…

Si os he preocupado, lo siento, de verdad. Y si os he herido, lo siento aún más.

3 comentarios para “Rectificar es de sabios”

  1. Esto está mejor. Como castigo, veinte latigazos.

    Es cierto, no puse nada en lo que, anteriormente a este mensaje, fueron las dos últimas entradas. Pero tampoco lo hice en las quinientas primeras.

    Pero el silencio también es comunicación. Así que mi no comentario en esos posts han sido en realidad comuniccaión no verbal. Con lo que rectifico: treinta latigazos.

    Por pedirme disculpas en segundo lugar te subo a cuarenta.

    Bueno no, cincuenta por no alabar abiertamente mi suprema belleza corporal y mi irresistibe personalidad. Mi no-abuela puede atestiguarlo.

    Te tendrás que comprar un látigo nuevo, que el que tienes se te va a desgastar.

  2. Hey!! Prefiero decirte lo que pienso a que luego haya un muro entre nosotras. Da igual que me enfade yo o que te enfades tú, este tipo de sinceridad es algo que me puedo permitir contigo, pero no con todo el mundo. Eso no quiere decir que no apruebe lo que haces, sólo te doy mi opinión. Ante todo piensa que eres mi hermana pequeña y mi misión en la vida es protegerte (poco, pero algo hago). Y quizás mi manera de protegerte en estos momentos es dándote algo de realidad. A veces es duro, lo sé, pero necesario.
    Y acuérdate de la máxima de los escritores (de los que lo llevamos en el alma, como tú y yo): no escribimos para los demás, escribimos para nosotros mismos. Luego es la vanidad la que hace que se lo mostremos al mundo para obtener halagos, pero la realidad, el fin de volcar todas estas letras, ya sea en tu diario secreto o en internet a la vista de todos, es para liberar tu propia alma y darte paz interior.
    Si últimamente servidora escribiera más y durmiera menos (la siesta, creo que menos no puedo dormir ya), no tendría el maldito tic en el ojo izquierdo. Ni estrés ni ná.
    Besicos!

  3. Aunque rectificar sea de sabios, ya te dije que era lo que pensabas en ese momento y que no hacía falta hacer ninguna rectificación, esto de acuerdo con esto que ha dicho Trescatorce:

    “Y acuérdate de la máxima de los escritores (de los que lo llevamos en el alma, como tú y yo): no escribimos para los demás, escribimos para nosotros mismos. Luego es la vanidad la que hace que se lo mostremos al mundo para obtener halagos, pero la realidad, el fin de volcar todas estas letras, ya sea en tu diario secreto o en internet a la vista de todos, es para liberar tu propia alma y darte paz interior.”

    Aunque está bien que pidas disculpas a los que entran y comentan, porque, a lo mejor no le gustó leer eso, es verdad.

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