Varias ideas inconexas (en apariencia…)

A todos nos han hecho daño alguna vez. A unos más que a otros, por supuesto, incluso hay algunos que pasan por esta vida de rositas y sin saber lo que es sufrir… quizá eso no termine de ser bueno, porque no tienen algo malo para comparar. Yo me siento afortunada por la vida que he tenido. Cierto que mi infancia deja mucho que desear, que sigo teniendo kilo y medio de complejos, taitantos defectos y una larga lista de cosas que al final, sin saber porqué, hago mal. Pero creo que, en el fondo, no se me da tan mal vivir. Cualquier día me destrozarán del todo el corazón, no hago más que exponerlo, dejarlo ahí, al alcance de cualquiera que quiera estrujarlo y pisotearlo… y aún así, sigo haciéndolo.

Creo que todos merecemos muchas “segundas” oportunidades, a alguien que se acuerde de nosotros aunque estemos lejos, y que nos brinde su ayuda aunque no creamos necesitarla. Creo que la vida a veces es una auténtica putada y que, sin amor en el mundo, vivirla no merecería la pena. Hablo de amor en sentido extenso, no sólo al pasional, al romántico, al que sientes por esa persona por la que harías absolutamente cualquier cosa; sino también al amor por tu familia, amigos, tu amor propio… No se puede vivir sin sentir eso por la gente… y quizá nos cuesta más, quizá nos cuesta menos… pero todos necesitamos querer y que nos quieran, decirlo, oírlo, demostrarlo y que te lo demuestren.

Por otro lado, actualmente vivimos en una sociedad acostumbrada a la satisfacción inmediata, a no tener que luchar para conseguir las cosas. Creemos que necesitamos todo aquello que nos pretenden vender, que debemos tomar bífidus por las mañanas, tener cantidades industriales de ropa, maquillaje, cremas corporales, revistas de moda… y de “amantes”, pero… realmente… necesitamos todas esas cosas? Quizá sólo necesitemos un buen producto, de mejor calidad, que dure más y satisfaga más nuestras necesidades, en lugar de productos de oferta, que tenemos que ir cambiando cada poco.

Sí, es una reflexión un tanto extraña… es lo que tiene el sueño, jaja! Pero todo tiene sentido… En conclusión… supongo que disto mucho de ser perfecta, pero aprendo de mis errores, y es lo que considero mi mayor virtud… a veces hay que intentar salvar el barco y otras saltar de él y salvarte tú. Si te equivocas con la primera opción, terminas ahogándote; si te equivocas en la segunda, perdiendo algo que podría haber sido realmente estupendo. Hay que saber elegir… y espero estar tomando la decisión correcta…

Escribe un comentario