Trabajo desde hace unos meses como “bibliosecretaria” en una universidad privada. Mis tareas como secretaria consisten en contestar al teléfono, hacer algunas gestiones (pocas), y transferir alguna llamada… Sobre todo me encargo de cosas de la biblioteca (proceso técnico). Llevo ya unos meses trabajando y no he tenido ningún problema reseñable.
Pero, claro, siempre hay una primera vez para todo. Estamos ya con el proceso de acceso para el año que viene, y, al ser un centro privado, decide cómo es su vía de acceso. En algunos sitios es sólo una entrevista personal y los logros que cada uno traiga, pero aquí se hace una “Selectividad”. No sólo cuenta la prueba de conocimientos, que es a nivel bachillerato (entiendo yo que es porque el 90 % de la gente que estudiará vendrá de Bachillerato).
Pues bien, lo que ha pasado es lo siguiente. Suena el teléfono justo cuando voy a salir al baño y a por una cocacola. Calculo que serían las 17.10. Contesto como puedo a las preguntas rebuscadas que me hace una mujer de voz amable, le informo de todo lo que sé, le pongo facilidades para responderle en otro momento a las que desconozco. Empieza a insistir en el tema de que debería haber un proceso propio, unas plazas reservadas a gente que accede de otra carrera (como es su caso) y que el BUP y COU le quedan lejos, porque, según ella, va en desventaja (aunque si se ha sacado una carrera, preparar esto no tiene mayor misterio… hay gente que se prepara oposiciones por su cuenta, no creo que un temario de bachillerato vaya a ser más complicado). Le digo que lo entiendo, pero que esto es lo que hay: una prueba para todos.
Al rato de estar hablando (unos 20 minutos o así) oigo a alguien hablando por detrás de ella. Finalmente la mujer le cede el teléfono a su MADRE (que digo yo, si ya tiene otra carrera, bien podría haberse defendido sola). La madre resulta ser una mujer que de amable no tiene ni la voz, que se dedica a atacar, a criticar el método de acceso y reivindicar que tendría que ser de otra manera. De muy malas formas. Al final, exige hablar con alguien que pueda darle más respuestas que las mías (que no llevo en este centro ni un año y que nunca he trabajado contestando llamadas así que, este tipo de cosas, me afectan, y bastante). A eso de las 17.40 le paso con el subdirector, y observo las lucecitas del teléfono que indican que siguen hablando. Pasan otros veinte minutos hasta que cuelgan.
Conclusión: esta señora, que ha cedido su batalla personal a su madre siendo ya una adulta, no se da cuenta de que, habiendo cursado ya una carrera, que haga ahora otra es total y absolutamente opcional. Que la mayoría de la gente que estudia carreras salen de bachillerato y todas las facilidades van orientados a ellos. No hay becas para segundas carreras. Sí hay una vía de acceso a la universidad para mayores de 25 años, pero este centro es privado y se decidió, imagino que por uniformidad, que la prueba de acceso fuera la que es. Si no te gusta, te vas a otro centro, anda que no hay escuelas de esta índole! Y, si aún así no te convence, mala suerte, haber elegido bien tu carrera de primeras…
Una cosa que me ha llamado especialmente la atención es que la madre de la señora dice que esto es como si estudias una carrera y dentro de x años te dicen que no vale, que tienes que hacer otra cosa. Si me hubiera dejado hablar (juro que ni respirada), le habría dicho que eso es exactamente lo que está pasando con Bolonia, que se tienen que validar los estudios, generalmente, haciendo un “curso puente”.
Pero prepotentes e imbéciles hay muchos en esta vida, y seguro que no es la última que me tropiezo (ni, por descontado, es la primera). Lo que me da rabia es que si esto me pasa a título personal sé defenderme, sé reaccionar, pero como secretaria de este centro, debo ser educada y no mandar a nadie a la mierda, ni gritar, ni alterarme y no estoy preparada para esto. Soy joven, soy inexperta en muchas cosas y, en este campo, espero seguir siéndolo.



